Especialista explica algunas señales que pueden indicar que el uso de redes sociales está afectando el bienestar emocional.
El uso de redes sociales forma parte de la vida cotidiana de
millones de personas, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Plataformas
digitales donde predominan los “likes”, comentarios y seguidores han generado
nuevas formas de interacción social que, en algunos casos, pueden influir en la
percepción que los usuarios tienen sobre sí mismos.
La docente Jessie Salazar León, de la carrera de Psicología
de la Universidad Tecnológica del Perú, campus Trujillo, señala que la búsqueda
constante de aprobación en entornos digitales puede impactar en la autoestima
cuando las personas empiezan a vincular su valoración personal con la respuesta
que reciben en redes sociales. Según explica, este fenómeno suele observarse
con mayor frecuencia en jóvenes que utilizan estas plataformas de manera
intensiva.
El especialista indica que existen algunas señales que
pueden advertir cuando el uso de redes sociales empieza a afectar el bienestar
emocional:
- Comparación
constante con otros usuarios.
Muchas
publicaciones en redes sociales muestran versiones idealizadas de la vida
cotidiana, lo que puede generar comparaciones poco realistas sobre la
apariencia, los logros o el estilo de vida de otras personas.
- Dependencia de la aprobación digital.
Cuando el
estado de ánimo depende de la cantidad de “likes”, comentarios o reacciones que
recibe una publicación, puede generarse una sensación de frustración o
inseguridad.
- Preocupación
excesiva por la imagen personal.
La presión
por mostrar una vida perfecta en redes sociales puede generar ansiedad o
afectar la confianza en uno mismo.
- Cambios
en el estado de ánimo después de usar redes sociales.
El uso
prolongado de estas plataformas puede provocar sentimientos de tristeza,
irritabilidad o desmotivación en algunos usuarios.
La docente de la Universidad Tecnológica del Perú recomienda
promover un uso consciente de las redes sociales, establecer límites de tiempo
en su consumo y fortalecer la autoestima a partir de actividades, relaciones y
logros que se desarrollen fuera del entorno digital. Asimismo, sugiere que el
acceso a dispositivos electrónicos en menores de edad se realice de manera
progresiva y acorde a su nivel de madurez, evitando una exposición temprana sin
acompañamiento.
En ese sentido, señala que es importante que los padres o
tutores mantengan una supervisión activa pero respetuosa, basada en el diálogo
y la confianza, evitando generar incomodidad o sensación de control excesivo.
Para ello, recomienda establecer acuerdos claros sobre el uso de dispositivos,
conversar de manera frecuente sobre los contenidos que consumen los menores y
fomentar espacios donde puedan expresar cómo se sienten respecto a su
experiencia en redes sociales.
Además, resalta la importancia de promover hábitos digitales
saludables, como priorizar el tiempo en familia, incentivar actividades
recreativas fuera del entorno virtual y reforzar la autoestima desde el
reconocimiento de habilidades, logros y cualidades personales que no dependan
de la validación en redes sociales.

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